Quién es “Yo”

TALLER PARA INCENTIVAR LA NARRATIVA PERSONAL EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA

La escritura no es una terapia, pero sí es terapéutica. He aquí la clave.

Expresión, es lo que queremos conseguir: que niñas, niños y adolescentes consigan poner en palabras algo personal; algo que necesita salir, pero que rara vez encuentra manera de desahogarse.

Que deseen hacerlo. Que no se escondan. Que no enmudezcan.

Este Taller, planteado como un espacio/tiempo creativo y divertido, es en esencia un apoyo al desarrollo de los cada vez más enmudecidos adolescentes. Parte de que la escritura personal es una herramienta de conocimiento y maduración. Escribir enseña a pensar, analizar y estructurar el pensamiento.

OBJETIVOS

  • Acercar (a los infantes y adolescentes) a la escritura con la misma actitud con que se acercan a otras artes más plásticas o más lúdicas.
  • Conseguir que exploren temas personales, sin que sea ese el objetivo manifiesto.
  • Hacerles reflexionar en ese “yo” que construimos, desde la mirada de otros, desde nuestra historia, desde nuestra mente.
  • Entrenar el pensamiento analítico y la capacidad de síntesis.

LA ESTRATEGIA

Usaremos la narrativa autoficcional, como pre-texto (literal).

La autoficción genera un motor excelente para el siempre difícil arranque.

En la narrativa autoficcional, la (persona) autora, escritora, se desdobla y se convierte en “el personaje de sí misma”.

La persona va a construir un personaje que es y no es ella misma. Escribirá de sí misma en tercera persona. Escribirá incluso pensando que no es de sí misma que escribe.

Este desdoblamiento (tan atractivo en la adolescencia) es la clave del autoanálisis. De la indagación sobre el tan propio -y tan misterioso- yo.

Lágrimas secas

TALLER DE NARRATIVA PERSONAL

La experiencia vivida es nada más ¡y nada menos! que la materia prima de la narrativa personal. Eso es mucho, pero no suficiente. Cómo arrancar. Por dónde arrancar.

“Es que la personaje soy yo misma”… ¡Ese es el personaje más difícil de concebir! Cuando la protagonista o la narradora soy yo. ¿Quién es yo? Incluso: ¿Quiénes son?

Cómo se construye un personaje a partir del propio yo.

Escribimos para mostrarnos… ¿o para ocultarnos?

“Se escribe con las lágrimas secas”, decía Truman Capote. Qué quiere decir eso.

Cuál es el trabajo imaginativo que va de nuestra historia contada a un psicólogo (que nos cobra por escucharnos) a nuestra historia contada en un libro (que la gente paga por leer).

©María Luisa Rapela

4 claves para contar bien

Falta una palabra, y entonces hay que contar una historia.

John Berger​

Hablaremos de 4 temas axiales del oficio de CONTAR historias (en el soporte que sea, escrito, audiovisual, podcast).

Los participantes pueden traer sus proyectos a debate y sparring.

¿Dónde empieza una historia? “Una historia debe empezar lo más cerca posible del final”, dice Patricia Highsmith. De dónde a dónde va la historia. ¿Dónde termina una historia?

No es lo mismo solución que resolución. Y en esa diferencia está lo que separa una buena historia de… las otras. Finales de finales. Cuando se tiene el final, se tiene todo.

¿Por qué cae tan mal la buena suerte en las historias? Aceptamos que al protagonista todo se le enrede por mala suerte, pero jamás que todo se le arregle por buena suerte.

Las cosas que suceden sin un porqué: cómo encajarlas en la ficción.

“La palabra le ha sido dada al ser humano para ocultar su pensamiento” dijo un francés iluminado hace varios siglos. Los diálogos en nuestras historias, ¿por qué suelen sonar tan falsos? Cómo darles la palabra a los personajes.

Una anécdota o una experiencia personal o una idea es nada más (y nada menos) que materia prima para una historia. Pero aún no es una historia. De la ANÉCDOTA a la HISTORIA hay una trama. Tramar es tejer. Para tramar una historia, la persona autora (guionista/escritora) no tiene más opción que lanzar la mirada a sí misma: qué quiero decir y cómo lo voy a contar.

LO QUE QUIERO CONTAR NO ES LO MISMO QUE LO QUE QUIERO DECIR

El punto de partida de este Taller es: no hay nada más elocuente que una buena historia.

Y solo hay historia cuando quien narra sabe por qué y para qué está narrando… pero disimula.

TODO PASA POR ALGO

Nos empeñamos en encontrarle sentido a la vida y las cosas que nos pasan. Decía Freud que el ser humano lleva muy mal el absurdo, el sin porqués, lo sinsentido.

Cuando contamos una historia lo que hacemos es darle sentido a algo (vivido o imaginado). No es tanto que la vida o los acontecimientos tengan sentido, sino que contamos historias para dárselo.

Visto a la inversa: si una historia fuese una suma de azares sin sentido, nos parecería una historia mal contada.  De eso hablaremos: de cómo se convierte el AZAR en HISTORIA.